Hay cosas que ellos ven Y TÚ NO.
Aunque compartan casa contigo, perros y gatos no ven el mundo exactamente como tú. Y no, tampoco lo ven todo en blanco y negro, como muchas veces se piensa.
Los perros y los gatos perciben menos colores que nosotros, pero sus ojos están preparados para fijarse en otras cosas. Por ejemplo, detectan mejor el movimiento y tienen una visión especialmente adaptada a condiciones de poca luz. ¡Por algo esos ojos parecen enterarse de todo antes que tú!
Y aquí viene lo curioso: que no vean como nosotros no significa que vean peor. Simplemente, su visión está adaptada a lo que necesitan en su día a día: explorar, orientarse, perseguir o detectar cualquier movimiento a su alrededor.
Ahora ya lo sabes, la próxima vez que tu perro se queden mirando fijamente algo que tú no ves, o que tu gato parezca haber detectado movimiento al otro lado de la habitación... quizá no esté mirando a la nada. Quizá seas tú quien se lo está perdiendo.